Cómo llegó Ringo a nuestra vida
Palabras de Paula
Todo empezó con una historia de Instagram.
Durante una tarde de abril apareció una historia del @santuariodebananna. Mostraba a un samoyedo recién salido de una amputación. Me impactó profundamente.
Fue imposible no compararlo con Likán. Eran dos perros de la misma raza, muy parecidos físicamente, pero con vidas completamente distintas. Me senté en una banca y no pude contener las lágrimas. Ese mismo día le escribí a Sophia para entender qué había pasado con Ringo y cómo podía ayudar.
Desde ese día no pude dejar de pensar en él
Aunque todavía no lo conocía, empecé a seguir muy de cerca su recuperación. Esperaba cada actualización, colaboraba cuando podía y hablaba de él constantemente con Ander.
No había un día en que no pensara en él. Sentía que, de alguna manera, Ringo ya era parte de nuestra vida.
Lo que Likán me enseñó
Un año antes había llegado Likán a nuestra familia. Con el tiempo descubrimos que el criadero donde lo compramos no hacía las cosas bien, y esa experiencia cambió para siempre nuestra forma de entender la adopción.
Me costaba mirar a Likán, feliz y rodeado de amor, y pensar en Ringo, un samoyedo prácticamente igual, pero con una vida completamente distinta. Fue ahí cuando sentí que, si algún día llegaba otro perro a nuestra familia, tenía que ser a través de la adopción.
El mejor regalo de cumpleaños
Cuando llegó mi cumpleaños, le pedí una sola cosa a Ander: viajar juntos a Puerto Montt para conocer a Ringo.
Solo quería abrazarlo. No sabía si volveríamos con él. Solo quería abrazarlo y ver cómo era junto a Likán.
A Puerto Montt los pasajes
Lo abracé por primera vez y sentí exactamente lo que había imaginado durante todos esos meses. Era un perro increíblemente noble, cariñoso y lleno de ganas de vivir.
Al día siguiente llegó el momento que más esperábamos: presentar a Likán y a Ringo. Después de unos minutos de olerse y mirarse, empezaron a jugar como si se hubieran conocido toda la vida.
Parecía una película. Ahí supe que era parte de nuestra familia. Pero, siendo honesta, creo que mi corazón había tomado esa decisión mucho antes.
Con cariño,
Paula